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jueves, 18 de agosto de 2016

Consejos para responder a los hijos cuando exigen más tiempo a sus padres




Yo creo que siempre es insuficiente el tiempo que tienes parta dedicarles a tus hijos y ellos en el momento menos pensado, te reclaman esa ausencia, dice Francisco de 37 años, padre de dos niños  de 6 y 8 años . Mi hija menor tiene claro el cuento de mi trabajo y los turnos. Pero la semana pasada me llamo y me dijo: Papá, casi no te veo en la casa, siento que tengo solo mamá. Me sentí muy mal, confiesa.

La demanda de más tiempo de los niños a sus padres es cada día mayor, porque las jornadas laborales son más extensas para ambos padres. Como resultado el contacto con los niños se ha visto disminuido, lo que plantea la necesidad de una nueva modalidad de relación familiar que requiere de ajustes importantes, dice María Amelia Barrera, psicóloga infanto-juvenil.

Queja emocional

Es una queja emocional de los niños, asegura Paz María Lagos, psicóloga infanto-juvenil, es frecuente en consulta y además suele ser la base de muchos problemas conductuales que presentan los menores ¿pero cómo responder a esa demanda de tiempo? Una forma de enfrentarlo es tomar conciencia de que esa queja infantil es importante.
En el momento es bueno decirle a los hijos cuán importantes son a pesar de que llegan tarde después del trabajo y preguntarles que necesitan y como pueden mejorar. De acuerdo a las posibilidades de cada uno, disponer de más tiempo para ellos y mejorar la relación con los hijos priorizando la comunicación.
Es esencial, concuerdan las especialistas que los padres aprendan a relacionarse con sus hijos de manera afectiva y no efectiva. Los papás, comenta Lagos, usan como expresión del afecto la preocupación del bienestar físico, material e intelectual de sus hijos y dejan de lado la vinculación afectiva directa, el espacio de comunicación familiar, del contacto personal, las caricias, el silencio compartido, los ritos.

Comunicación afectiva

Mas que la falta de tiempo, lo que ocasiona problemas a los niños es no poder contar con los padres, asegura María Amelia Barrera. Es decir, despertar y no estar con ellos, acostarse antes de que los adultos lleguen, tener escaso contacto telefónico y cuando están presentes, mantener la comunicación en los límites de los deberes familiares.
Por eso para mejorar la calidad de la relación, se sugiere simplemente planificar; idear actividades que realmente impliquen pasar tiempo con los niños, como participar en cursos juntos, practicar un mismo deporte, hacer caminatas, juegos al aire libre, armar juguetes y pintar en familia, entre otras cosas. La clave es generar un punto de encuentro mutuo.

Pero también cuando se está en casa se pueden compartir las tareas domesticas con los niños, como cocinar, hacer el aseo, cortar el pasto, junto con las responsabilidades académicas de los hijos. Realizar estas pequeñas modificaciones en los hábitos familiares es útil porque los hijos sienten la presencia de los padres, aunque efectivamente continúen trabajando gran parte del día.

Hábitos familiares

Las sugerencias son muy simples; por ejemplo, acostar a los hijos por lo menos dos o tres veces por semana (turnándose los padres) mirarlos a los ojos cada vez que ellos les hablen a los adultos, almorzar juntos al menos una vez a la semana y compartir los desayunos. Además, hay que generar instancias de relaciones, conversar sobre cómo les fue en el colegio y contarles también como estuvo el trabajo de sus padres.

 Es importante que el tiempo dedicado a los hijos sea de mejor calidad. Eso implica tratar de reírse más y hacerlo juntos, contar chiste, jugar, jugar a las cosquillas , resolver puzzles juntos, leer, ver una buena película y comentarla , caminar o correr con los niños, llamarlos mas seguido por teléfono, escribirle mails, whatsapp durante el día.

lunes, 30 de mayo de 2016

¿Qué hacer con un hijo en su adolescencia?






Los papás no cuentan con las herramientas adecuadas para enfrentarlos porque los viejos esquemas resultan inútiles frente a esos nuevos desafíos. Ante esto, la inseguridad, el temor y la angustia se apoderan de ellos y esto promueve los conflictos y las peleas. Entonces, el pronóstico que tenían de lo que iba a ser la adolescencia se cumple.

La adolescencia, es una etapa de transición de la infancia a la adultez, un periodo en el cual el joven busca su identidad y por definición esto trae consigo cambios físicos y psicológicos que no son fáciles. Lo malo es que a muchos padres esta etapa de sus hijos los coge fuera de base. No solo sufren un duelo interno porque su pequeño creció sin saber a qué horas, sino que muchas veces coincide con la crisis de la edad mediana de ellos.

Las parejas cada vez tienen sus hijos más tarde y para cuando estos cumplen 15 años, sus padres son cincuentones con demandas sociales y presiones laborales, tensiones en el matrimonio y cierta inestabilidad emocional. “Además, el mandato social dado por las tendencias de la crianza de hoy es que los papás están a cargo de la felicidad integral de sus hijos y deben procurar que sean perfectos en todos los campos” Durante la adolescencia, ese mandato es una camisa de fuerza que genera más confrontaciones y crisis.

En estos nueve puntosestán las actitudes que hay que corregir para que el joven no rompa la calma del hogar.

1. Visión fatalista: Los padres creen que la adolescencia es un problema y se preparan para afrontarla con pesimismo, desconfianza e inseguridad. Y si bien es cierto que esta puede ser inquietante, si se asume como una etapa llena de sufrimientos y dificultades puede llegar a ser más difícil de lo que en realidad es. El antídoto: No predisponerse y cambiar de enfoque, pues no todo es difícil en estos años. Así como es una etapa de rebeldía también lo es de posibilidades.

2. Pretender ser su amigo: Algunos padres se intimidan con la rebeldía de sus hijos. Para evitar el conflicto optan por ser comprensivos y creen que si son amigos de sus hijos minimizarán la confrontación. El antídoto: En esta etapa los hijos necesitan que sus padres asuman su papel para que los guíen y les pongan límites pues, aunque no parezca, los mayores tienen una gran influencia en ellos. Aún más, necesitan saber que ellos son una especie de puerto seguro. La clave es la manera como se transmite el mensaje y para ello lo mejor es hacerlo con firmeza y de manera oportuna.

3. Expectativas poco realistas: Los papás esperan todo de sus hijos, que sean tranquilos, exitosos, hábiles socialmente, competitivos y disciplinados. Esa misión desgasta porque no es realista. El antídoto: Darle un poco de autonomía al hijo para que viva solo ciertos procesos y confiar en que la educación que se le ha dado hasta el momento le ayudará a tomar las mejores decisiones.

4. Abandono involuntario: Algunos padres le ponen toda la energía de la crianza a la etapa de 0 a 12 años y cuando empieza la adolescencia dejan de hacerlo, ya sea porque están agotados o porque los jóvenes ya parecen adultos que se pueden defender en el mundo. En ocasiones creen que darles libertad es una forma de mostrarles respeto. En todos estos casos, la lectura que hacen ellos es que sus padres los abandonaron. El antídoto: No se puede abandonar el barco porque el joven aún no está listo para ser capitán. Hay que dedicarle tiempo y, sobre todo, estar ahí para cuando él lo necesite.

5. Tirar la toalla: ‘Lo he intentado todo y nada funciona’, ‘Este chino cada vez está peor’ y ‘No sé qué voy a hacer con ese muchacho’, son frases que se les escuchan decir a muchos padres de adolescentes. Esto sucede porque a veces el joven es desafiante, agresivo y rebelde, y ante esto los padres terminan dándose por vencidos. El antídoto: La parálisis es la peor opción. En estas circunstancias ayuda tener redes de apoyo, buscar información para entender que otros padres están experimentando la misma situación.

6. Mala relación con la tecnología: El error de los padres consiste en vivir desconectados de los nuevos medios. Esto los lleva a tomar decisiones extremas, desde prohibir todos los aparatos, hasta darles total libertad. El antídoto: Hay que aprender a usar los gadgets en la vida cotidiana y volver a la tecnología una aliada, no una enemiga. Esto ayuda a hacer una supervisión respetuosa y evitar el estrés de la familia.

7. Una comunicación lejana y agresiva: Insultarlos y humillarlos genera más rebeldía y sensación de soledad, así como falta de pertenencia en una etapa en la que el adolescente necesita precisamente eso, pertenecer. El antídoto: No regañarlos por su forma de ser y menos en público, no compararlos con otros y no reprenderlos constantemente. Los padres deben prestar atención a los sentimientos, necesidades y expectativas de los jóvenes y no a las manifestaciones de rebeldía como la ropa, la música o los aretes, que no son asuntos de gravedad porque ceden con la madurez.

8. Casar batallas con frecuencia: Algunos padres creen que educar es no dejar pasar nada y siempre imponer su posición. El antídoto: Hay que hacer economía psicológica y esto significa elegir con inteligencia qué batallas dar. Tampoco es conveniente tomarse las cosas a título personal, pues el adolescente no es rebelde por molestar a los padres sino porque dicha actitud hace parte de la búsqueda de su identidad. Es importante expresar las inquietudes frente a su comportamiento, pero no es conveniente quedarse en la crítica.

9. La desconfianza básica: Pensar que el joven está al borde del abismo –es decir, del alcoholismo, las drogas, el fracaso académico o las enfermedades de transmisión sexual– genera estrés y pone una distancia. El antídoto: Hay que confiar en la naturaleza del joven y pensar en que los buenos hábitos transmitidos hasta el momento lo guiarán. El pelo desordenado, la ropa descuidada y la música estridente no son indicios de que anda en malos pasos. También es importante que se sientan capaces, que tomen decisiones, fracasen y asuman las consecuencias. 

lunes, 9 de noviembre de 2015

Psicoterapia Breve y Psicoterapia Pre Operatoria



Nuestra Psicóloga Ximena Olivares Arriagada expuso sobre Psicoterapia breve y Psicoterapia pre operatoria para la Sociedad Chilena de Cirugía Plástica en Clínica las Condes, junto al Psicólogo Giorgio Agostini y la Psiquiatra Wilma Ortiz.

Psicoterapia Breve y Psicoterapia Pre Operatoria

Si bien existen modelos psicoterapéuticos que pudieran ser de alta efectividad en una intervención pre-operatoria, en esta ocasión se presentará la terapia breve en el modelo Ericksoniano.
Entendiendo al cuerpo como nuestra forma de presentación frente al mundo, existen desde la psicología múltiples razones por las cuales una persona decide realizarse una cirugía plástica.
En nuestro trabajo terapéutico a través de la aplicación del modelo Ericksoniano de psicoterapia breve, se ha podido pesquisar algunas de estas  razones.
- Dificultades de autoestima.
- Dificultades con la pareja.
- Ideal de cuerpo deseado real o imaginario.
- Deseo de perfeccionismo corporal.
- Baja competencia social.
Y en estas temáticas emocionales se han detectado:
- Trastornos obsesivos compulsivos (TOC).
- Trastornos de la personalidad.
- Trastornos de ansiedad.
- Trastornos de la conducta alimentaria (TCA); (Anorexia, Bulimia y Atracones).
- Impulsividad.
- Elementos depresivos.
-Dismorfofobias.
Aunque se está trabajando en un esquema pre-operatorio, se hace necesario contrastar las razones detectadas con las expectativas del paciente para obtener un post operatorio satisfactorio tanto para Él, como para el cirujano.
 Es importante saber que un paciente insatisfecho con la operación, no necesariamente se relaciona con la expertise del cirujano, sino con las propias dificultades emocionales de éste. Por lo tanto uno de los objetivos importantes en el trabajo terapéutico, a través de la terapia breve, consiste en realizar un ajuste de las expectativas del paciente.
Terapia breve  desde el modelo Ericksoniano.
El trabajo terapéutico consiste en ayudar al paciente a:

1.-Ajustar la toma de decisión acerca de qué zona del cuerpo intervenirse.
- Se ha observado desde la clínica que algunos pacientes llegan con la creencia de modificarse determinada parte del cuerpo desde la presión del medio externo  afectivo, es decir, cambiar algún aspecto demandado por otros, y no desde una motivación intrínseca.
2.- Ajustar el nivel de expectativas que se tiene frente al procedimiento quirúrgico al cual el paciente ha decidido someterse. 
- El ajustar expectativas tiene que ver con que el paciente comprenda cuales son las posibilidades reales de la operación, entre lo esperado por Él y lo posible de alcanzar.

3.- Ajustar criterio de normalidad entre el paciente y el cirujano. Ej; el médico puede considerar que los gramos de silicona normales para una mamoplastía son 250 y el paciente 300, es decir, no dar por hecho ciertos criterios de normalidad.
El trabajo terapéutico consiste en ayudar al paciente a “Explorar”, “Identificar” y “ordenar” los pensamientos y emociones que a veces se le confunden con respecto a su cirugía. Por lo tanto se trata de lograr un alto nivel de satisfacción en relación con los resultados.

Sesiones pre-operatorias.

La cantidad de sesiones pre-operatorias es variable, pudiendo ser de1, 2, 3 o incluso entrar a proceso de psicoterapia, es importante dejar claro que este abordaje clínico pre-operatorio no es una psicoterapia. Por lo tanto la cantidad de sesiones depende de:
1.- Nivel de ansiedad del paciente.
2.- Experiencias pasadas frente a intervenciones quirúrgicas.
3.- Ajuste del criterio diagnóstico del terapeuta. Se hace necesario que el terapeuta converse con el cirujano, para señalarle las dificultades emocionales encontradas en el paciente si es que las hubiera, según el análisis clínico cualitativo en relación a Éste. El terapeuta proporciona su mirada clínica para que el trabajo del médico sea más expedito.
4.- Experiencias ajenas negativas que podrían instalar temores incidiendo en la toma de decisión del paciente.
Técnicas más usadas:
1.    Conversación terapéutica estratégica.
El dialogar de manera estratégica consiste en:
a.- Enfocarse en la prevención de conflictos y la posible solución de éstos.
b.-Realizar preguntas estratégicas con alternativas hipotéticas, orientadas a la comprensión del problema, saliendo de la posible confusión del paciente.
c.- Llegar a un acuerdo en relación a su proceso de operación.
d.-Transmitir el deseo de conectarse y no de enfrentarse.
e.-Generar un clima de colaboración entre interlocutores.
2.- Técnicas de relajación.
3.-Hipnosis clínica.
4-Visualización y desensibilización sistemática, como herramienta para eliminar el miedo.

Sesiones post-operatorias.
La cantidad de sesiones post operatorias es variable, puede ser 1 o más.
Consiste en evaluar el nivel de satisfacción en relación con la cirugía y está orientada a disminuir la disonancia cognitiva que pudiera ocurrir en un paciente si es que existiera.

 Buen candidato para cirugía es aquel que:
1.- Reconoce, con claridad, la parte del cuerpo que se quiere operar.
2.- Tiene claro que la operación no es la fuente de la felicidad sino una ayuda.
3.- Tiene ajustadas las expectativas.
4.- Tiene ajustados los criterios de normalidad en relación a la cirugía.
5.-Presenta exámenes de salud adecuados.
Mal candidato para cirugía es aquel que:
1.- Piensa que la cirugía resolverá todos sus problemas, y es la fuente de la felicidad.
2.- Presenta desórdenes severos de la personalidad.
3.- Presenta desorganización del “Yo” aguda.
4.- Presenta alguna patología psiquiátrica que esté contraindicada para la operación.
5.- Trastorno de la conducta alimentaria; TCA (Anorexia, bulimia y atracones).
6.- Presenta exámenes de salud alterados.
“En algunos de estos casos es recomendable que la cirugía se realice si se acompaña de un proceso psicoterapéutico”.

Cuadros:
Detección de signos de pacientes que se beneficiarían con intervención en salud mental (tabla 1).

Signos asociados a la esfera ansiosa
Signos asociados a la esfera afectiva
Signos asociados a la esfera del pensamientos
Signos asociados a la esfera social
Antecedentes previos de trastornos angustiosos; crisis de pánico, fobias
Antecedentes previos de trastornos depresivos recientes y/o actuales
Trastornos en la esfera del pensamiento
Necesidad de intervención quirúrgica puesta desde otros
Expectativas desmedidas en relación a los resultados quirúrgicos
Duelos recientes no elaborados
Distorsión detectable en la percepción de la imagen corporal
Bajo sentido de competencia social y/o individual
Temor explícito al proceso quirúrgico
Detección de dinámica de violencia en la pareja
Dismorfofobias


Deterioro en la conformación de la autoestima



Pauta sugerida de derivación a intervención psicológica (tabla 2).

Signos observables de alerta para el cirujano.

Signos de alerta para derivación en el pre – operatorio.
Signos de alerta para derivación en el post – operatorio.
Expectativas irreales en relación a los resultados de la cirugía (proyección a futuro).
Ansiedad de obtención de resultados estéticos precoces.
Motivación externa para el cambio por sobre la motivación interna.
Signos de stress post traumático.
Policirugía estética previa. Antecedentes de  dismorfia corporal.
Aparición de angustia mayor a la esperable desde el criterio médico.
Pacientes con trastorno psiquiátrico o psicológico, diagnosticado con o sin tratamiento.

Baja autoestima detectable en el relato del paciente

Trastorno adaptativo con indicadores, como deterioro significativo de la actividad académica social o laboral.

Trastorno dismórfico corporal franco


Psicóloga Clínica Acreditada por
la Sociedad Chilena De Psicología Clínica.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Psicoterapia Breve y Psicoterapia Pre Operatoria





Nuestra Psicóloga Ximena Olivares Arriagada expuso sobre Psicoterapia breve y Psicoterapia pre operatoria para la Sociedad Chilena de Cirugía Plástica en Clínica las Condes, junto al Psicólogo Giorgio Agostini y la Psiquiatra Wilma Ortiz.

Psicoterapia Breve y Psicoterapia Pre Operatoria

Si bien existen modelos psicoterapéuticos que pudieran ser de alta efectividad en una intervención pre-operatoria, en esta ocasión se presentará la terapia breve en el modelo Ericksoniano.
Entendiendo al cuerpo como nuestra forma de presentación frente al mundo, existen desde la psicología múltiples razones por las cuales una persona decide realizarse una cirugía plástica.
En nuestro trabajo terapéutico a través de la aplicación del modelo Ericksoniano de psicoterapia breve, se ha podido pesquisar algunas de estas  razones.
- Dificultades de autoestima.
- Dificultades con la pareja.
- Ideal de cuerpo deseado real o imaginario.
- Deseo de perfeccionismo corporal.
- Baja competencia social.
Y en estas temáticas emocionales se han detectado:
- Trastornos obsesivos compulsivos (TOC).
- Trastornos de la personalidad.
- Trastornos de ansiedad.
- Trastornos de la conducta alimentaria (TCA); (Anorexia, Bulimia y Atracones).
- Impulsividad.
- Elementos depresivos.
-Dismorfofobias.
Aunque se está trabajando en un esquema pre-operatorio, se hace necesario contrastar las razones detectadas con las expectativas del paciente para obtener un post operatorio satisfactorio tanto para Él, como para el cirujano.
 Es importante saber que un paciente insatisfecho con la operación, no necesariamente se relaciona con la expertise del cirujano, sino con las propias dificultades emocionales de éste. Por lo tanto uno de los objetivos importantes en el trabajo terapéutico, a través de la terapia breve, consiste en realizar un ajuste de las expectativas del paciente.
Terapia breve  desde el modelo Ericksoniano.
El trabajo terapéutico consiste en ayudar al paciente a:

1.-Ajustar la toma de decisión acerca de qué zona del cuerpo intervenirse.
- Se ha observado desde la clínica que algunos pacientes llegan con la creencia de modificarse determinada parte del cuerpo desde la presión del medio externo  afectivo, es decir, cambiar algún aspecto demandado por otros, y no desde una motivación intrínseca.
2.- Ajustar el nivel de expectativas que se tiene frente al procedimiento quirúrgico al cual el paciente ha decidido someterse. 
- El ajustar expectativas tiene que ver con que el paciente comprenda cuales son las posibilidades reales de la operación, entre lo esperado por Él y lo posible de alcanzar.

3.- Ajustar criterio de normalidad entre el paciente y el cirujano. Ej; el médico puede considerar que los gramos de silicona normales para una mamoplastía son 250 y el paciente 300, es decir, no dar por hecho ciertos criterios de normalidad.
El trabajo terapéutico consiste en ayudar al paciente a “Explorar”, “Identificar” y “ordenar” los pensamientos y emociones que a veces se le confunden con respecto a su cirugía. Por lo tanto se trata de lograr un alto nivel de satisfacción en relación con los resultados.

Sesiones pre-operatorias.

La cantidad de sesiones pre-operatorias es variable, pudiendo ser de1, 2, 3 o incluso entrar a proceso de psicoterapia, es importante dejar claro que este abordaje clínico pre-operatorio no es una psicoterapia. Por lo tanto la cantidad de sesiones depende de:
1.- Nivel de ansiedad del paciente.
2.- Experiencias pasadas frente a intervenciones quirúrgicas.
3.- Ajuste del criterio diagnóstico del terapeuta. Se hace necesario que el terapeuta converse con el cirujano, para señalarle las dificultades emocionales encontradas en el paciente si es que las hubiera, según el análisis clínico cualitativo en relación a Éste. El terapeuta proporciona su mirada clínica para que el trabajo del médico sea más expedito.
4.- Experiencias ajenas negativas que podrían instalar temores incidiendo en la toma de decisión del paciente.
Técnicas más usadas:
1.    Conversación terapéutica estratégica.
El dialogar de manera estratégica consiste en:
a.- Enfocarse en la prevención de conflictos y la posible solución de éstos.
b.-Realizar preguntas estratégicas con alternativas hipotéticas, orientadas a la comprensión del problema, saliendo de la posible confusión del paciente.
c.- Llegar a un acuerdo en relación a su proceso de operación.
d.-Transmitir el deseo de conectarse y no de enfrentarse.
e.-Generar un clima de colaboración entre interlocutores.
2.- Técnicas de relajación.
3.-Hipnosis clínica.
4-Visualización y desensibilización sistemática, como herramienta para eliminar el miedo.

Sesiones post-operatorias.
La cantidad de sesiones post operatorias es variable, puede ser 1 o más.
Consiste en evaluar el nivel de satisfacción en relación con la cirugía y está orientada a disminuir la disonancia cognitiva que pudiera ocurrir en un paciente si es que existiera.

 Buen candidato para cirugía es aquel que:
1.- Reconoce, con claridad, la parte del cuerpo que se quiere operar.
2.- Tiene claro que la operación no es la fuente de la felicidad sino una ayuda.
3.- Tiene ajustadas las expectativas.
4.- Tiene ajustados los criterios de normalidad en relación a la cirugía.
5.-Presenta exámenes de salud adecuados.
Mal candidato para cirugía es aquel que:
1.- Piensa que la cirugía resolverá todos sus problemas, y es la fuente de la felicidad.
2.- Presenta desórdenes severos de la personalidad.
3.- Presenta desorganización del “Yo” aguda.
4.- Presenta alguna patología psiquiátrica que esté contraindicada para la operación.
5.- Trastorno de la conducta alimentaria; TCA (Anorexia, bulimia y atracones).
6.- Presenta exámenes de salud alterados.
“En algunos de estos casos es recomendable que la cirugía se realice si se acompaña de un proceso psicoterapéutico”.

Cuadros:
Detección de signos de pacientes que se beneficiarían con intervención en salud mental (tabla 1).
Signos asociados a la esfera ansiosa
Signos asociados a la esfera afectiva
Signos asociados a la esfera del pensamientos
Signos asociados a la esfera social
Antecedentes previos de trastornos angustiosos; crisis de pánico, fobias
Antecedentes previos de trastornos depresivos recientes y/o actuales
Trastornos en la esfera del pensamiento
Necesidad de intervención quirúrgica puesta desde otros
Expectativas desmedidas en relación a los resultados quirúrgicos
Duelos recientes no elaborados
Distorsión detectable en la percepción de la imagen corporal
Bajo sentido de competencia social y/o individual
Temor explícito al proceso quirúrgico
Detección de dinámica de violencia en la pareja
Dismorfofobias


Deterioro en la conformación de la autoestima



Pauta sugerida de derivación a intervención psicológica (tabla 2).

Signos observables de alerta para el cirujano.

Signos de alerta para derivación en el pre – operatorio.
Signos de alerta para derivación en el post – operatorio.
Expectativas irreales en relación a los resultados de la cirugía (proyección a futuro).
Ansiedad de obtención de resultados estéticos precoces.
Motivación externa para el cambio por sobre la motivación interna.
Signos de stress post traumático.
Policirugía estética previa. Antecedentes de  dismorfia corporal.
Aparición de angustia mayor a la esperable desde el criterio médico.
Pacientes con trastorno psiquiátrico o psicológico, diagnosticado con o sin tratamiento.

Baja autoestima detectable en el relato del paciente

Trastorno adaptativo con indicadores, como deterioro significativo de la actividad académica social o laboral.

Trastorno dismórfico corporal franco


Psicóloga Clínica Acreditada por
la Sociedad Chilena De Psicología Clínica.